UN ESFUERZO REMUNERADO

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Un joven quería ingresar a la universidad y fue citado a entrevista con el director de la carrera. La única pregunta fue:

¿En qué quiere trabajar dentro de 10 años?

Realmente no quiero trabajar, dijo el joven echando su espalda hacia el respaldo de la silla y llevando su mano derecha al mentón. El trabajo es un esfuerzo remunerado y cuando uno hace lo que le gusta no se cansa tanto así que no es un esfuerzo. Yo no quiero trabajar, yo quiero dedicarme a hacer publicidad, a crear cosas, a que me paguen por soñar con mundos nuevos, a darle momentos de emoción y alegría a las personas. Quiero ser publicista.

Así como en el ejemplo, nuestra percepción del mundo puede tener uno u otro enfoque, el joven del ejemplo se centraba en el disfrute por hacer lo que le gusta más que por la remuneración o porque le implicara un esfuerzo o una incomodidad hacerlo. Pero también podríamos entender el mundo como un estado permanente de alerta por el resultado, por la adrenalina de ver crecer nuestra cuenta bancaria o por correr más rápido o recibir reconocimiento por la excelencia.

Hay dos maneras de entender la vida y en los dos casos debemos buscar siempre que nuestro entorno esté alineado con ese camino, pero ¿Cómo saber cuál es ese camino?

1. Si a ti te emociona más el proceso, la construcción, el desafío a los atascos mentales, el cuidado por los detalles deberías embarcarte en proyectos donde puedas mostrar tu talento y gusto por lo que haces.

2. Si te emociona lo global, la forma de lograr que se mueva hoy más dinero que ayer o que puedas superar a tus competidores, deberías buscar ese tipo de retos, empleos o proyectos donde tu liderazgo y orientación al logro tengan más aplicación.

“Cuando uno hace lo que le gusta no se cansa tanto”, no se cansa porque logró identificar su enfoque y rol ideal en su vida. ¿Y a usted que le gusta más el proceso o el resultado?

Texto escrito para el Banco W.

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