CUIDAR LA TRIBU

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Reunión a las 8:00 a.m., toca despertarse a las 5:00 a.m. porque hay que adelantar loncheras, revisar lo del almuerzo, dejar todo limpio, cuidar la familia, la pareja, la vida, cuidar tu salud, sacar adelante el negocio, seguir trabajando en el proyecto, no olvidar pagar el gas, sacar los perros, cuidar la figura, cuidar el cabello, agradecer siempre, hacer mercado, hacer piruetas para que alcance el dinero, conseguir más clientes, organizar el tiempo, aprender a manejar mejor el celular y tomar clases de redes sociales, revisar las facturas, ojo con los impuestos, estar al día con los pagos, cuidarse, cuidar para cuidarse.

Y hasta ahora son las 8 de la mañana y ya tienes la vida de la familia organizada, cada cual a lo suyo y ahora te miras al espejo para recordarte que eres fuerte y que puedes con todo, y sabes en el fondo de tu corazón que no es cierto, que algo falta.

Las familias son como pequeñas tribus en las que nos debemos cuidar entre todos; siempre se pensó que era la mamá la encargada de cuidar a la familia, el papá se encargaba de traer dinero y cubrir las necesidades económicas, pero, esos tiempos ya no están entre nosotros, ahora todos nos encargamos de todo, hacemos oficios, construimos sueños, nos cuidamos como equipo y siempre estamos pendientes de la otra persona.

Sin embargo es muy fácil que nos descuidemos en el manejo del activo más importante, el tiempo de calidad y en ese corre corre terminamos tan agotados que solo queremos apagar luces y dormir profundamente para tener energías para el día siguiente.

Es fundamental planear espacios donde no se hable de trabajo, del colegio o de los problemas de la casa, caminatas en algún parque, ir a un río, pasear los perros, ahora tenemos la opción y tentación de tener miles de películas en alta calidad en nuestro televisor y muy fácilmente caemos en el error de pensar que el tiempo en familia es sentarse a ver una película, claro es cómodo, pero no hay comunicación, no está el espacio para estirar las piernas y cambiar un poco de ambiente, pero, esos espacios son los que realmente recargan el corazón y nos permiten limpiarnos de todo lo que nos agobia en el día a día.

Recuerda, no es la cantidad de tiempo que compartimos, es la calidad del tiempo que damos a nuestra familia y a nosotros mismos.

Texto escrito para el Banco W.

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