Burbujas De Amor

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Para muchas personas, cuando eran pequeños, sus padres/madres eran héroes, perfectos, llenos de virtudes y de sabiduría, capaces de solucionar todo, llenarles de regalos y amor. Cuando las tormentas rompen el cielo con sus rayos y truenos, salían corriendo a sus brazos porque sabían (o creían) que allí estarían seguros, en sus brazos nada malo les podía pasar. Vivían en una burbuja de perfección construida por los temores de sus padres, por el afán de no “ensuciarlos” de realidad, pero, lo que realmente consiguieron fue aislarse de sus hijos y echarse encima inconscientemente todo el peso de la vida y como resultado sufrir en silencio las derrotas.

Las y los emprendedores le meten a sus negocios fuerza y energía, son sus sueños los que están en juego día a día, como pequeños hijos a quienes dedican sus noches y fuerza. A veces las cosas salen muy bien y en otras ocasiones no tanto, pero, siempre regresan a casa buscando consuelo y apoyo para remendar su corazón y descansar.

Pero a veces en los negocios las cosas no salen como se esperan, las tormentas llamadas deudas, pagos, clientes, proveedores caen sobre ellos y los ponen contra la pared. Cuando llegan a casa esperan que nadie se entere para no preocuparles, porque eso es “para adultos”, pensando que los adultos saben solucionar todos los inconvenientes.

Los hijos van creciendo pensando que el mundo es perfecto, no tienen una medida clara del valor del dinero o del esfuerzo para conseguirlo, y creen que para sus padres conseguir dinero para pagar sus caprichos es muy fácil. Y todos sabemos que la realidad es otra.

Cuando un niño vive en un mundo de perfección, no tiene herramientas para creer que la realidad puede ser diferente; por eso es importante involucrarlos en el día a día.

No es lo mismo estar empleado de una empresa en la que hay una extensa cadena de mando y todos se descargan las responsabilidades con todos, a ser emprendedor o emprendedora. En una pequeña empresa, o microempresa, toda la familia se debe involucrar en el proceso de una manera u otra, así sean cosas pequeñas como ayudar a barrer o hacer algún mandado, acompañarlos a llevar algún pedido o atender los clientes cuando son mayorcitos.

En la medida en que se involucren va a ser más fácil que se conviertan en aliados y apoyo cuando haya algún problema; se comparten las alegrías, pero también las derrotas; para luego enfermarse por tener una gran cantidad de estrés sobre sus hombros y sobre todo esto hace que sientan que su esfuerzo no es reconocido, ¿cómo va a serlo si no los involucra, si no les cuenta? Así cuando llueve, todos se pueden cuidar entre sí y cuando sale el sol y todo es bonito es más fácil valorar lo que se está disfrutando.

Texto escrito para el Banco W.

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